miércoles, 11 de enero de 2017

EXTRANJERA

I

llevarte bajo el brazo hasta el inicio en leve y marino sortilegio
grieta entre las aguas tu cabello
escondidos los mamíferos del norte
el dolor es el rostro del amor
no hay voz bajo el volumen impuesto del océano
refugio de los síntomas del barco errante
conducido por el péndulo y la sombra
indicios del hambre

un lugar sólo hace falta un lugar
desde el que emitir esta necesidad de vuelo
que nos enmudece como enmudece advertir un alba un trueno
un hueco


II

tu pájaro es libre y vuela y no hay rejas y no cae
y mi copa está por beber como una mujer sin orden
cavilando por qué sola si en ella están los fuegos
y los balcones más tentadores y las huellas sin marca

dónde la fuerza del cuerpo sin perdón
capaz de infundir confusión en los ocasos
amarillos con naranjas rojos con violetas
verdes con jaguares negros con perlas


III

cerciórate de la canción antes de entonarla
de sus graves sus agudos y su infiel compás
confesor entre esas cinco líneas
tú en la primera yo en la quinta
de por medio alguna clave alteraciones
y el siempre silencio esta vez autorizado
como una visita concedida tras veinte años de cárcel


IV

cubierta de gas y azufre en tu boca la guerra
cañones trincheras cuerpos caídos abrazando retratos
un faro destellos mi voz ansiando el cielo que lluvias
agujeros y estrellas en la última almena
la que sienta el último hombre el último
dueño de las chispas no de los fuegos
un bosque y un fósforo uno
decidir si ampliar la luz
ojos rojos y aullidos
una mujer sin animales dibuja las cortezas
me implora su cuerpo
refulge
ah


V

cómo explicarlo
tiene un rumor de abeja y un temperamento de espejo
y es como si la vida le caminase de lado a lado
de vórtice a vórtice sobre un jardín
repleto de manos desnudas y jóvenes
ansiando en red la captura de sí mismas
como una fuente protegida por monedas antiguas
razón de los días y sueños ajenos
inevitablemente hundidos bajo el espesor de los musgos
señal del deseo

cómo explicarlo
si ya hace años que huí
como una hiena huye ante su presa aunque la acabe


VI

dejar al animal que soy sin juego entre las dagas
mientras se abren las mañanas de otra tarde
preso de mi hambre amargo dulce candor
la mano tendida hacia adentro coral que sangra
edificio directo al firme al polvo
víctimas sin flor en las ventanas
sepultarán la última boca sótano del carcelero
llaves en péndulo rechinan un aro tal vez me salve


VII

trato de no advertir en ti a los calcos
a los trayectos de pausas rehechas
como itinerarios marcados por equis sangrientas
en cada corteza de este monte al que me das

persigo acabar con los humos

mi afán cubre continentes como un paraguas abierto
si sé de tu abrigo
si en tu boca ladran felinos que me exijan
no hace falta nada más que ese abrazo sin espejos
sin alusión alguna fuera de este crío horizonte
no hay mención que quepa en tus labios
no hay holgura que atentar colmando
en esa cuenca rojiza de fugas libre de extrañas
que pudieran confundirte haciéndote calima o bruma

y es ese bello abandono el que me reza

¿cómo entonces poder amar hacer propio al retiro
al fresco cuerpo en el que habitas como un hálito encubierto?


VIII

mis manos guardan el reclamo que has dejado
como una voz de árboles trenzados
aullando en el ramaje que creces
haciendo hogar de bestias barcos cielos
aquello que se ausenta y busca el hilo
que permite el paso a ciegas y la vuelta
un nuevo comienzo tras la quiebra
extremo que arbola el desorden
quieto ahora en esta pausa
como un parque callado por dos figuras
en la madrugada consonante


IX

permíteme callar cuando no haya bosques que allanar en este duelo nuestro
no hay ropa

sólo huesos piel y la urgencia de ser sin llanto alguno que perturbe
el profundo misterio que somos


X

se cierran los labios del árbol
y vuelvo a ser el perro esclavo
que celebra y ruega a la luna
cuando ya no queda nadie
cuando me encuentro mirándome
a lo lejos muerto y es la noche


(inédito, 2009)

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