miércoles, 20 de enero de 2016

BRATISLAVA - VIENA


En un café imperial,
después de los grados sesudos
y un hostal con salas,
tomo cerezas frías,
cerca de la eslava catedral.

Investigo la sangre lenta,
las pupilas claras y duras
donde veo resumido
el siglo XX.
Ahora encienden la vela de mi mesa.

Hay poca gente paseando.
Todos se suben al tranvía
para soplar en sus puños
hasta percibir el vaho.
Hay como cervecerías...

Alguien se asoma por los pasadizos
sin catenaria. Gaviotas
vuelan estrechadas
cerca del soviético río.
Un zar brilla bajo su capota.


Café L'aura
Bratislava
18/01 15:40

***

Este lugar se abraza en 2 días.
Con los dedos largos,
da para tocar tanto la piedra
como la estación de tren
donde vagueo entre el vocabulario.

2 hipervínculos del aeropuerto
a esta plaza con cúpulas.
Un mapa donde la i
y la máquina del autobús
bebiéndose a trompicones las monedas.

Del avión a la pista en escalera,
esperaba a algún fotógrafo
ya no tanto para mí,
sino para la checa que rondaba
en mis asientos con abrigo verde.

¡Seducción continental! Lástima
que finjan mis cabellos
hacia claras paletas.
Todo daría por un mechón oscuro
que me regalara una fonética.

***

La ciudad se organiza a pequeños pasos. Patatas con bacon y como cebollino yerguen mi corazón hacia las lechuzas del invierno. Al hostal ha llegado una pequeña guardería, adolescentes de 14 con granitos blancos. La sala aterciopelada se mezcla con el hit pop de discoteca. Es pequeña esta atmósfera, y uno no sabe si continuará la urbe al alejarse del castillo. Con todo, siempre atravieso las venas, que son ventanas, y el mapa es mío en 30 segundos. Casi en busca de mi pan, deletreo de memoria los escaparates que se van repitiendo, ¡y me vuelvo a encontrar ante el centro comercial indiscutible! Había un grupo de obreros, 2 en manga corta. Habían lanzando desde la azotea una suerte de serpentina de plástico para los despojos. Debajo había una bocatillería, y el diálogo era evidente también por el cartel patriota, ya lejos de la clásica coordenada de campaña política. Todos se ayudan a todos con gestos y psicología: hablar es ceder ante la guerra del invierno.

***

Una máquina de coser disecada
y un traje folklórico
cuelgan del escaparate
donde son de hielo los reflejos
humanos.

Librerías como en grutas,
tiendas de jerseys y solamente,
pienso en el fantasma del calor
ante el que esta gente
eludiría sus calzoncillos largos.

Llega un grupo de vienesas
sin ningún violonchelo.
Hay una muchacha rizada
con rostro de faro.
Puedo adivinar la música en sus cejas.

A este pueblo se viene a imaginar,
y yo creo
que ni una revista a color
de puras crónicas
me haría evitar lo profundo.

Spitalska
18/01 16:50

***

Estoy dispuesto, no sé a qué,
pero estoy dispuesto.
Más que una puerta consabida,
hablo de que percibo al fin
las reglas de algún juego.

He abandonado la oscuridad.
A favor de una luz semántica,
anoto matices,
sabiendo que hoy compongo
la sinfonía de la luz.

Y tengo amigos, y sé de los hermanos.
La casa del póker, cerrada,
debió ser un lugar necio.
Frente al rótulo, rojo por supuesto,
se alzan un sinfín de lencerías.

Urbanismo como de astronautas
en relación a la India,
las campanas, ecoicas,
renuevan el atardecer.
Jeroglífica música en 2 horas.

Spitalska
18/01 17:00

***

Cerveza entre compases diabólicos
en inglés, cuando el eslovaco
es una adivinanza.
Ella tiene un examen mañana.
Chatea y yo la escucho.

Radiadores encendidos,
casmisetas rojas, víveres
y malos libros democráticos
sobre el mostrador internacional
antes de la noche de los gestos.

Me voy a entregar a un tren
mañana, o bailaré entre los vagones.
Los trabajadores de la radio
siempre fueron ralos, extraños,
científicos, económico-analíticos...

No me quejo de nada
a excepción de la sabiduría.
Yo quiero continentes al ser visto
o imaginado, y que mi cuerpo
sea un libro sin doblar.

Spitalska
18/01 19:20

***

Durante el vodka de los fumadores,
4 españoles de Erasmus
gritan por las calles antes de cenar
en un lugar malísimo.
Los locales comentan la jugada.

Los jóvenes eslovacos carcajean
en el sillón de la caverna.
Acabo de cenar bistec y patatas
con bacon en Roland,
una referencia o regalo al yo.

Botellas dadas la vuelta,
grifos cerrados por ser lunes
y mi presencia vertebrando
las conversaciones cercanas.
Buen momento para traducciones libres.

Los mejores licores no se esconden
y brillan.
Cantan los jóvenes sin nombre
y sin familia.
Un absoluto trampolín es la noche.

U Kata Bar
18/01 21:15

***

Entro en el piano, un refugio
pintoresco, vinilos colgando
y rojo a tonos
por cada pared de las maderas.
El artista es un erudito loco.

Recuerdo a Progenie entonces,
su cualidad mistérica en las notas
y el cuello arrojado y danzando
no únicamente por la estética.
Ella ama las guerras sin precio.

Un periódico cuelga del perchero
y una estampa de un emoticono
con una octava por dientes
me hilvana sonrisas, yo algo ido
por la descomposición del clima.

Si pudieras, mujer de hierro,
adorar las íntimas estancias
y entender mi luz que es tuya,
nos encontraríamos en esta plaza
y en todos los garabatos del planeta.

Café Studio
18/01 21:45

***

Aparece Francia en la narración a través de un instrumento sensible, y paso a buscar pipas de ébano y uvas con pipones por las estanterías de los tugurios preciosos y eslovacos. ¿Nunca me libraré de esa presión? Yo que ahora sé dónde está cada trópico, e incluso investigo sobre lingüística y herbología, ¿cuándo lastimaré a Europa con mi signo aborrecible? Alguien me hablaría de proyectos, esbozaría un plan genealógico perfecto e incontestable a todo nivel para los próximos 20 años, pero yo soy un pequeño ángel. Si esto sé no es por ocurrencia, sino por el destino de mi árbol. La lámpara de aceite, la leña en febrero, el potaje... Son códigos, y yo he aprendido a escribir y, más allá, a sentir. Pocos paseantes más luminosos que yo. Poca fiebre de las alturas para mi raíz de piedra hacia los guisantes. Escribir no existe. Quiero una familia, y verles nadar sobre la marcha mientras yo veo lo que ellos no ven.

Café Studio
18/01 21:55

***

La psicóloga del hostal
está enrollada con Mijail.
Mijail era un transeúnte hasta besarla.
Ahora yo les observo
y me convierto en su psicólogo perfecto.

El otro tipo trabaja 24 horas.
Veo desde lejos, 3 metros,
el poso de su vaso de café.
Pienso en la encuesta de las leches
que hice el otro día en el Van Gogh,
valorando densidad del 1 al 10.

Al beber agua siento mis huesos
y algún órgano de la E. S. O..
Arriba hay maletas rojas
y horarios
para mi temprana Viena.

Subo a descansar: cama 3.
Litera con vistas a las piedras
convertidas en arquitectura.
Llego para irme
pero nunca me voy cuando he llegado.

Hostel Blues
19/01 01:30

***

Entre las luces del vodka rojo
anidan sonidos estelares,
movimientos de jarras enjuagadas
entre la tecnología
de los masmodernos.

De casualidad, la fiesta.
El hostal y su íntima newsletter
con recomendaciones de camarada.
Hay salas oscuras y pasillos
y el dj tiene pocas canas.

Se fuma, como en el Paraíso.
De 20 a 35 edades, crecen
como ajustados pantalones
de platino. El hombre de Angola
investiga en su pantalla gigante.

Ceniceros bestias, chimeneas
con el turco de las prescripciones.
Me amenaza del imperialismo
que embaraza a toda isla.
Hacia el segundo vodka rojo.

***

Se acercan las mujeres con carácter
y están a un paso de mi tinta.
Hablan llenas de consonantes
y yo no sé si alguna habrá leído
a Cervantes y traducirá esta letra.

Hay un café anacrónico
sobre la barra desgastada.
Vienen a por más, a saber el fondo
de esos estómagos violetas
donde fluyen líquidos innatos.

Ojos gigantes, y alguna pupila.
Me utilizan Internet
para hablarme de un cocktail.
Se trata del Tiki Puka Puka,
una locura casi balinesa, de color.

Tiene un gorro gris, y ríe
con dentadura gigante.
Pepino y hielo en vaso,
me hablan de un fotógrafo
mientras la juventud, exacerbada, baila.

***

Aquí la narración de Emre:
1945, un hito. Alemanes
y algún turista como siempre.
Se trata del Imperio Otomano
y del idioma, no ubicado.

Relaciones internacionales, embajadas,
la II, y los rencores
de las siempre penúltimas películas.
El exilio a Alemania
pese a los transgénicos.

Nuevos trabajadores alienados
con el fondo de la guerra,
para ahora hacer pan o llamamientos
conociéndose de algún encuentro,
lejos de otros continentes.

No hay un socialismo, hay
una historia oprimida
que depende de la etnología
y que hace consignas a extranjeros
aparentemente no planificados.

***

Nos abordó un eslovaco puro
de 200 viajes,
y el turco fue a parar con la más hermosa.
Sus amigas la sacaban del juego
y hablábamos de Pixar.

Ojos negros abrumados por el sol
no como los lejanos ciegos
de ojos claros, Pakistán, yo hablo.
Pestañas oceánicas
que hablan de los megapíxeles.

El barero interrumpe la función.
Su ¿hermana? es mística y abstracta,
casi un pasaje de Djuna Barnes.
Pero este bar no es Europa.
Es casi un teatro sin pretéritos.

Una gran perspectiva, el turco
no se preocupa de las amigas,
a razón de una polaca de Bahrein.
Hablar hasta el final del tiempo
y que no importe
la sangre que bombea el corazón.

***

A los pies de Vera escribo 
con una sopa de letras por mantel.
Se ha llevado el alegórico poema
donde un piano recordaba
a una muchacha consabida.

Tomaba el sol del parque, mejillas
rojas y plumas donde el alma
queda fieramente contenida.
Será una autora o maestra
en 15 años.

Entonces tomamos café,
ambos cappuccino. Hay tartas
pero estamos atentos a nuestro plural.
Somos 2 interesantes figuras
en estos pocos rayos.

Viviremos por carta una juventud
de absolutos y fotografías.
Y habrá recortes de nuestros paseos
mientras echamos de menos
instantes de hogar y calma.

***

4 vieneses duros, como catedráticos, discuten en tono imperativo a 3 pasos de esta silla de café rural. El Estilo es una ciencia, la vida su código añadido. Sobre el piano hay manteles blancos. Excursión de pantalla a Viena desde la honrosa Bratislava, y a favor de Vera, estoy en el distrito 7, incluyendo su radial de la gran M. Pero hay galerías con estampas de escultores y librerías con olor a queso y embutido. Tomé la gastronómica misión de pasear en busca de una salsa que manche mis bigotes, ¡y hasta el captador de socios empatizó conmigo! Grises, blancas, negras avenidas. Juglares escondidos entre vietnamitas, y espíritu de sempiterna catedral con frisos de leves faldas. El gesto se aligera en este subterráneo. Niños en tropel se alejan de las ventanas del vagón con vistas a los polígonos. Traen mi pollo con tomate. Escucho la palabra "poesía" no en la conversación de las brujas damas con parasol, sino en la gran topografía.

***

Me guía el concepto de pureza,
hoy más flexible
que el trampolín de los agostos.
Las puntas de piedra
deben suponer trabajo inmenso.

A punto de volver al parque
de los cappuccinos, opto por flores
que dejaré sentadas 
tras el examen de inglés
por el que me han abandonado.

Distritos marcados por puntos y coma,
paso al 8, donde un puente
me recuerda al mejor París.
Logotipos aberrantes se mezclan
con la elegancia de la precocidad.

He hablado demasiado.
Para haber justicia, debería volver
cuatro siglos a sus labios de panadera,
y dejar en mi diario insertas
hojas checas.

Hausmair's Keilernossi
19/01 15:20

***

En el subterráneo de los apuntes
hay gente equipada, perfecta,
sociedades de desarrollo
hasta alcanzar una sinceridad
que transgrede a las orquestas.

Fanzines de economía y medio ambiente
cuelgan de los pasamanos,
y una bufanda roja con dos piernas
podría ser Umbral. Pero se trata
de una adolescente virgen.

Mapas con sonidos sin vocales,
la U2 llega a la estación.
He perdido mi billete de vuelta
y tendré que manipular
al jefe de los autobuses.

Cierto encanto Europa
de repente. No hay bazares ni sortijas
pero sí relojes de amarga tradición,
y un barniz de chimenea
anega la paz de las esquinas.

Schottentor
19/01 18:15

***

De repente estoy sentado
en un centro comercial.
Sólo los 2 infantes discapacitados
que gobiernan mi mesa
son amigos míos.

Zonas para fumadores
como en el preludio de los aviones,
tanto neón vertebra
el gas de este refresco
mientras abro, loco, el e-mail.

Le he dejado a Vera flores de buzón
en su número 11,
¡y menudo portal de ambiente
donde hubiera querido soltar bombones
y contemplar su pelo corto!

A manos libres, un ejecutivo
bebe casi champaña, entre las pajitas.
5,50 € dice la oferta
y yo no sé qué incluye aquel idioma
que sabré a causa de otro idioma.

Stadion
19/01 18:45

***

Deseo abarcar un hogar que vuele y camine a raíz de los viajes, desde el café en Moscú a las 16 porque muero de caliente sed a los 4 meses con la mochila quejumbrosa y estampas en cada señal, porque a cada lugar le corresponde un poema. Ahora hablo con la recepcionista, por ejemplo, pero hay como gringos recién llegados a 2 mesas, una guitarra clásica colgada y rara música, todo al mismo tiempo. Hacia los Instantes Atómicos, donde lo particular subyazca como universal y lo universal se represente a través de la vinculación de lo psicológico y lo experiencial. Como la hora que he estado de pie en el arrabal de Viena esperando a que un vecino abriese la puerta de Vera para dejarle el lúdico ramo de las mezclas mientras jugaba al ajedrez con unos árabes que sintonizaban Al-Jazeera a 4 números. Y la enorme sensación de una Poética, de un estilo inconmensurable que será un dinosaurio entre las aguas.

Spitalska
19/01 21:30

***

Me traerán una sopa en un pan
en 10 minutos. Y un pescado
entre las prendas eslovacas
que cuelgan de los muros
entre los olores, e incluso aromas.

Vengo para irme. 2 días investigando
las compuertas de la temperatura
y todo un crisol enamorado
en la región de Mozart,
ese demonio precoz, insatisfecho.

En cualquier caso, adornan cervezas
mis tripas de amianto
y tengo el culo rígido
a raíz del agua cubana.
Mi abuela que aquí perecería.

Cornamentas o trofeos
me llevan hasta los musgos.
Fruto del almohadón,
un ronquido que no me despierta.
Vistas imponentes en 6 pisos.

Slovak Pub
19/01 21:55

***


Un hombre medio está
sentado tomando pizza
con una mujer que sabe más que él,
unas 2 millones de veces
más. De nada se da cuenta:
es un enigma lo de este engaño.

Pizarras seduciendo al paseante
con la palabra "cabra"
hacen de estos hospicios
un capitalismo tierno
del que uno no se da ni cuenta.

Tiempos de la URSS, la geografía
fue como jugar
una tarde de todas las tardes
a ser holismo cierto,
mientras éramos autores.

Porcelana revestida de figura,
la camarera tiene como familia.
No es cuestión de ombligo,
es esta canción multicanal
que devuelve a los espías a la tierra.

Slovak Pub
19/01 22:10

***


De nuevo ante el dj, aunque otro
en una caverna con velas
y un "supervodka" recién ordenado.
Compases y fugas planetarias
y un rigor: rigor subterráneo.

Antro endiablado el "KGB":
una mujer con un pañuelo 
sosteniendo la mano en cruz
sobre los aposentos serios
de la calle Kokolschka.

Píxeles endiablados en la TV
que ausculta el tocadiscos.
Mis 5 € de cambio brillan
cuando arriba el alcohol
a la mesita de los contrapesos.

Something deep inside
masculla la camarera de ayer,
que delante se aparece. Punki,
es una pasmosa drogadicta
en una ciudad pequeña.

Radost Club
19/01 22:55


***


Dos muchachas de Viena
que no serán Vera jamás
se mezclan entre los altibajos
de la sangre o los micrófonos
en la última helada noche.

Fumando como cosacos
los esclavos terratenientes
trazan equis perdidas en sus mapas
de viajeros, luminarias
de un trayecto antes descubierto.

Dos tramos de escaleras
llevan al subsuelo de un maestro.
Pasa la local con su gorrita
y yo pienso en los mendigos
que soportan estos márgenes.

Asientan rostros electrónicos.
La descripción es ese lugar
que nunca hallaremos,
que siempre bordearemos:
nuestra última casa.

Radost Club
19/01 23:10

***

Concepciones del cielo y del viaje que se abrazan, en un místico despertar, en un contra-lo-vulgar-imposible, entre los hornos inciertos que bosquejan la nube de los castillos. Paralelogramos pop sin sol de parque, edificios que acaban en el pequeño comercio y no hay estadística posible sobre los peces que flotan en estos ríos de Dios. Palpo la religión. Recobraré la fe el día en que enferme. Me faltarán riñones y un fallo general imposibilitará mi flor salvaje. Torcer el cuello ante la gracia de las gentes que aún desconocemos, demostrar la fiereza y la hombría físicamente, sin palabras, ¡al fin!, sin que haya cigarrillos en la gran avenida de las corbatas, y que una gaviota contaminada se estampe contra el girasol de boreales auroras. Así hasta el Gran Parto. Luz como de flexo municipal: ¡bromeo! Luz de lámpara liberada en las tabernas mientras los vasos diminutos y estirados trasladan el principio de la altura.

Radost Club
19/01 23:20

***

Bebo como emanado
por cierto énfasis de la Naturaleza:
cometas en Nueva Zelanda
avisan del sinfín
de las posibilidades conquistadas.

Garitos de Madrid vencidos
por el don extranjero
donde espero a una bruja
con medias de color
que espanten las prisiones.

Cera apagada por el humo,
amanezco cerca del aeropuerto,
y este es el penúltimo poema,
¡seguramente!, que entono
desde las islas consabidas.

Rumores de tranvía,
truchas esplendorosas que malsuenan,
carcajean los vecinos
ante la rusa serpentina
que es la historia del país.

Radost Club
19/01 23:45

***

Aeropuerto vacío, yo fumo
en la sala habilitada. Un chocolate
espeso conmigo espera
la llamada de la natalidad.
Tatuados sorben conmigo.

Paseos fugaces, la dualidad
de Austria y Eslovaquia es evidente,
pero mi monismo viajero
destapa volcanes en los bocadillos,
besos en las despedidas.

Efímera puertecilla
a un continente del Continente,
deambulé por Arcadia
y observé entre las velas
a derretidos fotógrafos.

Soy un escritor, poeta si muero.
Organizo un organismo
o método de las vivencias.
El sol destila en el parque
de los reinos invisibles:
todo es cuestión del alma.

Aeropuerto Bratislava
20/01 08:45


De "Instantes atómicos" (inédito, 2016)

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