miércoles, 26 de agosto de 2015

A MI MADRE


1 año hace tu eterna despedida,
atávica señora trascendente
y madre de un Álvaro vehemente
que tapia tus ventanas sin medida.


Anhelo tu obsesión perfeccionista,
tus zumos de naranja decadentes;
pero no es escasa la ley en la que eres,
por lo que debes descansar tranquila.

La querencia y el calor fueron tu rito
mientras viva, bajo un conjuro triste:
el del gran amor no correspondido.

Hoy tu sabiduría es quien me viste,
ya no soy más un náufrago perdido
sino el hombre valiente que naciste.


2 comentarios:

  1. la sombra de la madre atrapada en este poema. Gracias Álvaro. Abrazos.

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